Son varios los dispositivos que desde hace años se han ido anunciando para acabar con la extracción de sangre como la habíamos conocido hasta ahora, sin agujas y sin dolor, el sueño para cualquier enfermera y paciente con miedo a las agujas. Pero sin embargo, el camino hasta dar con uno completamente fiable y eficaz parecía largo... ¿hasta ahora?
Este mes se ha presentado en Las Vegas (EE.UU.) en el Digital Health Summit un dispositivo anunciado como aparentemente indoloro y capaz de extraer sangre suficiente para una analítica rutinaria. Este pequeño aparato llamado TAP, del tamaño de una bola de golf, se coloca en el brazo y copia el mecanismo de actuación de las sanguijuelas, utilizando una treintena pequeñas agujas que succionan la sangre a un pequeño resevorio y al parecer sin dolor.
La descripción en un principio interesante, se viene abajo cuando revisamos su eficacia. Se tardan aproximadamente dos minutos en extraer 100 microlitros de sangre, una cantidad bastante pequeña que limita su uso en laboratorio, pero que sí puede tener usos concretos como en la determinación de la HbA1c. La FDA americana aprobará su uso en unos meses, y dispondremos de más información al respecto. Para más info pincha aquí
Por otro lado, hace ya algún tiempo El propio Google patentó un sistema similar, el Needle-free Blood Draw, aunque con un mecanismo algo más complejo. Este se basa en un dispositivo colocado en la muñeca a modo de reloj y que usa gas a presión para liberar la sangre que es recogida en un reservorio. A penas hay más datos sobre él, así que estaremos pendientes.
jueves, 26 de enero de 2017
jueves, 2 de junio de 2016
Visita al "Old Operating Theatre Museum" en Londres
El pasado mes de Abril, hice una visita al "Old Operating Theatre Museum & Herb Garret" de Londres. Pese a sus reducidas dimensiones y escasez de instalaciones, es una visita interesante para todos aquellos interesados en la historia y evolución de la práctica sanitaria. Muchos acuden a él como otro ejemplo más de la misteriosa y macabra historia de Londres, pero para otros es un pequeño resumen de la búsqueda humana en la curación y la salud.
El museo, al que se accede por una vertiginosa escalera de caracol dentro de la iglesia de St. Thomas, se compone de una sala donde se exponen artículos de medicina, especímenes y muestras de hierbas, así como un antiguo quirófano que permaneció oculto durante décadas.
Situado en la parte superior de la iglesia, este antiguo quirófano sirvió para atender a los pacientes del hospital de St. Thomas, y para la formación de futuros cirujanos. Tras su cierre y abandono, se olvidó de su existencia hasta que se redescubrió varias décadas atrás.
En él es interesante comprobar, además de su fantástico estado de conservación, el lema que leemos en la pared "Miseratione non mercede" lo que sería "Por compasión, no por beneficio" y otro cartel debajo, datado en 1822 y que indica las normas del quirófano, que lejos de indicar el uso de gorro y mascarilla (no usados en aquella época), indica el orden de colocación de los asistentes, generalmente estudiantes, así como que los visitantes eran admitidos bajo permiso del cirujano.
Infecciones, hemorragias, dolor, los pacientes quirúrgicos tenían que hacer frente a muchísimos riesgos, que hoy día continúan existiendo pero que gracias a la ciencia y los avances científicos, se han conseguido reducir de manera muy importante, salvando vidas y mejorando la calidad de vida de miles de personas todos los días.
Si miramos hacia atrás vemos que hemos andado un largo camino y si miramos hacia adelante, vemos que aún nos queda camino por andar.
El museo, al que se accede por una vertiginosa escalera de caracol dentro de la iglesia de St. Thomas, se compone de una sala donde se exponen artículos de medicina, especímenes y muestras de hierbas, así como un antiguo quirófano que permaneció oculto durante décadas.
1. Imagen en la que se aprecian algunos objetos del cuidado de los niños del hospital
2. Objetos de la Enfermería. Se pueden ver varios biberones de cristal, kit para enemas, objetos para la alimentación y aseo de pacientes, así como bonitos ejemplos de las herramientas que usaban las enfermeras y que colgaban de sus cinturones a finales del s.XIX y principios del XX.
3. Mesas quirúrgicas s.XX y S.XIX
Situado en la parte superior de la iglesia, este antiguo quirófano sirvió para atender a los pacientes del hospital de St. Thomas, y para la formación de futuros cirujanos. Tras su cierre y abandono, se olvidó de su existencia hasta que se redescubrió varias décadas atrás.
En él es interesante comprobar, además de su fantástico estado de conservación, el lema que leemos en la pared "Miseratione non mercede" lo que sería "Por compasión, no por beneficio" y otro cartel debajo, datado en 1822 y que indica las normas del quirófano, que lejos de indicar el uso de gorro y mascarilla (no usados en aquella época), indica el orden de colocación de los asistentes, generalmente estudiantes, así como que los visitantes eran admitidos bajo permiso del cirujano.
4. Vista de las gradas y centro del quirófano. Es destacable la importancia de la luz natural gracias a un techo de cristal.
5. Escena al inicio de una operación
6. Jabones quirúrgicos
7. Departamento de Anestesia. Sin elementos para monitorizar constantes, lo importante era mantener al paciente en un estado en el cual la operación pudiera llevarse a cabo.
Infecciones, hemorragias, dolor, los pacientes quirúrgicos tenían que hacer frente a muchísimos riesgos, que hoy día continúan existiendo pero que gracias a la ciencia y los avances científicos, se han conseguido reducir de manera muy importante, salvando vidas y mejorando la calidad de vida de miles de personas todos los días.
Si miramos hacia atrás vemos que hemos andado un largo camino y si miramos hacia adelante, vemos que aún nos queda camino por andar.
8. Certificado de asistencia a los cursos de anatomía y operaciones en el Hospital St. Thomas 1809
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lunes, 7 de septiembre de 2015
Dolor, pus y veneno: La búsqueda de la medicina moderna
Ante la imposibilidad de compartir con vosotros un brillante documental de la BBC sobre el origen de la cirugía, he de conformarme con este otro genial documental Pain, pus and Poison: The search for Modern Medicine donde mi admirado divulgador, Dr. Michael Mosley hace un recorrido por algunos de los avances médicos más importantes de los últimos doscientos años.
Siento no haberlo encontrado en español, pero el que se defienda un poco en inglés lo encontrará muy interesante
Siento no haberlo encontrado en español, pero el que se defienda un poco en inglés lo encontrará muy interesante
lunes, 15 de junio de 2015
Zona quirúrgica, un laberinto con sentido
Dentro del ámbito hospitalario, la zona quirúrgica debido a sus especiales características y por múltiples motivos ha de ser un área físicamente diferenciada dentro del hospital y protegida, para garantizar unos unos niveles de higiene y limpieza máxima, así como de eficacia y calidad del proceso.
Como marco de referencia, existe un documento Bloque quirúrgico. Estándares y recomendaciones elaborado por el Ministerio de Sanidad y Políticas Sociales que recoge las recomendaciones sobre derechos y seguridad del paciente quirúrgico, criterios organizativos y de gestión del bloque quirúrgico, y que tomaremos como referencia para explicar la distribución del área o bloque quirúrgico (BQ).
El paciente dentro de la zona quirúrgica se halla en un medio extraño, en el que su vulnerabilidad a numerosos riesgos es extrema, por lo que es deber del hospital y sus profesionales el garantizar su seguridad, poniendo en marcha todos los medios necesarios a su alcance. Para alcanzar estos objetivos, el área quirúrgica suele disponer de una planificación y distribución de espacios bastante diferenciada, permitiendo el flujo de personal, pacientes y material de una forma ordenada y segura.
Como marco de referencia, existe un documento Bloque quirúrgico. Estándares y recomendaciones elaborado por el Ministerio de Sanidad y Políticas Sociales que recoge las recomendaciones sobre derechos y seguridad del paciente quirúrgico, criterios organizativos y de gestión del bloque quirúrgico, y que tomaremos como referencia para explicar la distribución del área o bloque quirúrgico (BQ).
El paciente dentro de la zona quirúrgica se halla en un medio extraño, en el que su vulnerabilidad a numerosos riesgos es extrema, por lo que es deber del hospital y sus profesionales el garantizar su seguridad, poniendo en marcha todos los medios necesarios a su alcance. Para alcanzar estos objetivos, el área quirúrgica suele disponer de una planificación y distribución de espacios bastante diferenciada, permitiendo el flujo de personal, pacientes y material de una forma ordenada y segura.
Sin entrar en el caso de las áreas de Cirugía Mayor Ambulatoria (CMA), donde esta distribución puede variar, un área quirúrgica suele comprender: quirófanos, salas de preanestesia y preparación, URPA, área de esterilización, vestuarios, sala de estar, salas de readaptación al medio o unidades de día y zonas generales como almacenes, salas de espera y despachos.
La capacidad y especialización de trabajo del BQ, así como su dotación y planificación, estarán influenciados por la cartera de servicios del hospital en el que se encuentre, centrándonos en este artículo en la descripción de las dimensiones físicas y estructurales generales del mismo. Como regla general, el BQ deberá encontrase cerca de la unidad de cuidados intensivos y área de urgencias, así como del área de hospitalización, con unos canales de comunicación suficientes entre las diferentes áreas.
Como base, el diseño del BQ debe tener en cuenta los factores ambientales que influyen en el riesgo de infección como la calidad del aire, y su flujo de las zonas limpias a las menos limpias, facilitando en la medida de lo posible la limpieza del quirófano y equipamiento, y habilitando espacios para el cambio de ropa, restringiendo el acceso desde el exterior.
Dentro del BQ distinguiremos entre:
- Zonas de acceso general. A esta zona pueden tener acceso cualquier persona sin atender a indicaciones. Por ejemplo familiares, personal del hospital y seguridad, representantes médicos y transportistas, etc. Sin normas de vestuario.
- Zonas de acceso limitado. A esta zona sólo podrán acceder pacientes y en ocasiones familiares, así como personas a las que se les haya concedido el paso bajo la autorización del personal del área. No existe restricción de vestuario.
- Zonas de acceso restringido. A esta zona sólo puede acceder el personal habilitado y pacientes. Han de seguirse normas de vestuario: Calzas, uniforme de quirófano y gorro.
- Zonas operatorias. Sólo personal del equipo quirúrgico, pacientes y puntualmente observadores autorizados (Ej. Estudiantes de Enfermería o Medicina). Al vestuario anterior añadiríamos el uso de mascarilla. NUNCA se deben introducir elementos del exterior como bolsos o mochilas, y por descontado bebidas o alimentos.
También en relación al propio proceso quirúrgico podríamos distinguir entre: zona prequirúrgica, zona quirúrgica y zona postquirúrgica.
Tradicionalmente el diseño del BQ había a tendido a la división de "zona limpia" y "zona sucia", algo que se ha demostrado se aleja de la evidencia científica. Ya sea por motivos organizativos o por simple tradición es común encontrarnos en muchas áreas quirúrgicas con un pasillo "limpio" y otro "sucio". Al parecer un único pasillo, utilizado bajo unas normas adecuadas para transporte de pacientes, personal y material, ha demostrado la misma satisfacción y eficacia, sin influir de manera relevante en el riesgo de contaminación microbiológica.
Con respecto al riesgo de contaminación, además de la división de zonas antes mencionadas, las medidas más eficaces son:
- Limitar el número de personas dentro de quirófano. Como portadores de agentes microbianos y debido a la posibilidad de transmisión al paciente, se ha demostrado que si se reduce la circulación de personas durante una intervención dentro de quirófano se limita parcialmente el riesgo de infección.
- Uso de presión positiva de aire dentro de quirófano con respecto a los pasillos y otras áreas.
- Temperatura y humedad adecuadas para impedir la proliferación de microorganismos, sin afectar demasiado la comodidad del personal. Al rededor de un 50% de Humedad Relativa (-20%/+10%) y una temperatura de 21º (-1º/+3º).
-Filtrado del aire. Los quirófanos han de poseer un sistema que garantice la calidad y filtrado del aire.
En este sentido, el uso de flujos lamirares de aire y luz U.V. no han demostrado su eficacia.
El tema tratado en este artículo es bastante extenso y podría discutirse largamente algunos de los aspectos tratados, pero me he limitado a recoger las características generales y esenciales para describir una idea esencial del mismo. Espero que lo encontréis de utilidad, y por favor no dudéis en añadir vuestros comentarios.
Gracias
Referencias:
Ministerio de Sanidad y Políticas Sociales. Bloque quirúrgico. Estándares y recomendaciones
Clínica Universidad de Navarra. Procedimiento de Circulación del personal en el Area quirúrgica.
Generalitat de Catalunya. Guia de buenas prácticas para la seguridad y sostenibilidad del área quirúrgica.
Everett W.D., Kipp H. Epidemiologic Observations of Operating Room Infections Resulting from Variations in Ventilation and Temperature.
La capacidad y especialización de trabajo del BQ, así como su dotación y planificación, estarán influenciados por la cartera de servicios del hospital en el que se encuentre, centrándonos en este artículo en la descripción de las dimensiones físicas y estructurales generales del mismo. Como regla general, el BQ deberá encontrase cerca de la unidad de cuidados intensivos y área de urgencias, así como del área de hospitalización, con unos canales de comunicación suficientes entre las diferentes áreas.
Como base, el diseño del BQ debe tener en cuenta los factores ambientales que influyen en el riesgo de infección como la calidad del aire, y su flujo de las zonas limpias a las menos limpias, facilitando en la medida de lo posible la limpieza del quirófano y equipamiento, y habilitando espacios para el cambio de ropa, restringiendo el acceso desde el exterior.
Dentro del BQ distinguiremos entre:
- Zonas de acceso general. A esta zona pueden tener acceso cualquier persona sin atender a indicaciones. Por ejemplo familiares, personal del hospital y seguridad, representantes médicos y transportistas, etc. Sin normas de vestuario.
- Zonas de acceso limitado. A esta zona sólo podrán acceder pacientes y en ocasiones familiares, así como personas a las que se les haya concedido el paso bajo la autorización del personal del área. No existe restricción de vestuario.
- Zonas de acceso restringido. A esta zona sólo puede acceder el personal habilitado y pacientes. Han de seguirse normas de vestuario: Calzas, uniforme de quirófano y gorro.
- Zonas operatorias. Sólo personal del equipo quirúrgico, pacientes y puntualmente observadores autorizados (Ej. Estudiantes de Enfermería o Medicina). Al vestuario anterior añadiríamos el uso de mascarilla. NUNCA se deben introducir elementos del exterior como bolsos o mochilas, y por descontado bebidas o alimentos.
También en relación al propio proceso quirúrgico podríamos distinguir entre: zona prequirúrgica, zona quirúrgica y zona postquirúrgica.
Tradicionalmente el diseño del BQ había a tendido a la división de "zona limpia" y "zona sucia", algo que se ha demostrado se aleja de la evidencia científica. Ya sea por motivos organizativos o por simple tradición es común encontrarnos en muchas áreas quirúrgicas con un pasillo "limpio" y otro "sucio". Al parecer un único pasillo, utilizado bajo unas normas adecuadas para transporte de pacientes, personal y material, ha demostrado la misma satisfacción y eficacia, sin influir de manera relevante en el riesgo de contaminación microbiológica.
Con respecto al riesgo de contaminación, además de la división de zonas antes mencionadas, las medidas más eficaces son:
- Limitar el número de personas dentro de quirófano. Como portadores de agentes microbianos y debido a la posibilidad de transmisión al paciente, se ha demostrado que si se reduce la circulación de personas durante una intervención dentro de quirófano se limita parcialmente el riesgo de infección.
- Uso de presión positiva de aire dentro de quirófano con respecto a los pasillos y otras áreas.
- Temperatura y humedad adecuadas para impedir la proliferación de microorganismos, sin afectar demasiado la comodidad del personal. Al rededor de un 50% de Humedad Relativa (-20%/+10%) y una temperatura de 21º (-1º/+3º).
-Filtrado del aire. Los quirófanos han de poseer un sistema que garantice la calidad y filtrado del aire.
En este sentido, el uso de flujos lamirares de aire y luz U.V. no han demostrado su eficacia.
El tema tratado en este artículo es bastante extenso y podría discutirse largamente algunos de los aspectos tratados, pero me he limitado a recoger las características generales y esenciales para describir una idea esencial del mismo. Espero que lo encontréis de utilidad, y por favor no dudéis en añadir vuestros comentarios.
Gracias
Referencias:
Ministerio de Sanidad y Políticas Sociales. Bloque quirúrgico. Estándares y recomendaciones
Clínica Universidad de Navarra. Procedimiento de Circulación del personal en el Area quirúrgica.
Generalitat de Catalunya. Guia de buenas prácticas para la seguridad y sostenibilidad del área quirúrgica.
Everett W.D., Kipp H. Epidemiologic Observations of Operating Room Infections Resulting from Variations in Ventilation and Temperature.
domingo, 19 de octubre de 2014
Mejoras en quirófano (I): Comunicación
Cualquier área es susceptible de mejoras, por ello debemos estar al corriente y compartir aquellos aspectos que podrían facilitar nuestro día a día dentro del quirófano, para que este sea más eficaz y más seguro para el paciente y los profesionales. Para comenzar empezaremos por lo básico: La comunicación.
La comunicación dentro de un equipo de trabajo es fundamental en cualquier área, no sólo en la sanitaria. El objetivo común que diversos profesionales debemos alcanzar desde cada uno a los ámbitos de nuestra actuación, debe estar por encima siempre de las peculiaridades de cada individuo, y por ello una comunicación eficaz es fundamental para la consecución de dichos objetivos.
Pero la comunicación no es sólo una herramienta entre profesionales, el paciente necesita de esa comunicación, y desde Enfermería debemos valorar la necesidad de que el paciente, y sus familiares, reciban la información necesaria y adecuada.
En quirófano, la información es vital y por ello es necesario que esta sea compartida dentro del equipo para facilitar el trabajo y reducir los posibles riesgos. Por ello existen prácticas simples, que no nos tomarán demasiado tiempo, que pueden suponer una mejora importante:
Reunión del equipo. Antes de comenzar la jornada el equipo de un quirófano se reúne para compartir y discutir aspectos en relación con la lista o parte quirúrgico del día.
En esta reunión deben estar presentes los miembros del equipo del quirófano en cuestión (anestesia, cirujanos y enfermería), y tras una breve presentación de cada uno con su nombre y roll, si es necesario, se procede a la revisión y comentario de cada uno de los casos previstos ese día en el parte quirúrgico para ese quirófano concreto:
Los cirujanos comentan el plan quirúrgico, posibles complicaciones contempladas como pérdida estimada de sangre, la toma de muestras o materiales e instrumentales adicionales susceptibles de necesitar.
Desde anestesia se comenta el tipo de anestesia a utilizar (General, espinal, bloqueo nervioso, etc), las posibles dificultades del paciente como enfermedades relevantes o alergias medicamentosas, el acuerdo en el uso de antibióticos y el posible uso de anestésicos locales al finalizar la cirugía.
Desde enfermería se verifica la disponibilidad del material necesario y de los recursos disponibles, así como la aclaración de posibles dudas del proceso.
Estas reuniones facilitan el que el equipo esté alerta sobre problemas previsibles, fáciles de solventar si se está en preaviso, reduciendo riesgos y además en muchos casos ayudan a reducir costes en cuanto al uso de materiales innecesarios y tiempos de espera.
Visita prequirúrgica. Consiste en la visita por parte de enfermería a los pacientes que van a ser operados ese día en su habitación del hospital. Esta práctica no es aplicable para pacientes de cirugía ambulatoria o que no requisen hospitalización debido a las dificultades que presentarían para su desarrollo. Este tipo de visita no se lleva a cabo por enfermería en mi puesto actual, pero sí la realicé en algún otro hospital anteriormente, siendo algo bastante positivo desde mi punto de vista para el paciente, familia y el mismo proceso en sí.
Para los pacientes que se someten a cirugía, tengan ya alguna experiencia previa o no, el paso por quirófano resulta algo desconocido y amenazador, en muchos casos debido a la falta de información. Por ello desde enfermería debemos aportar nuestro conocimento y cuidados, compartiendo la información necesaria que cada paciente necesita, solucionando sus dudas y facilitando su paso por el quirófano. El simple hecho de que el paciente conozca con antelación a la enfermera/o que va a estar acompañándolo durante la cirugía reduce, desde mi punto de vista y en mi experiencia profesional, los niveles de ansiedad del paciente.
En el caso de los familiares, la información es también muy necesaria. El conocimiento de los canales de información disponibles y los pasos que su familiar va a seguir, mitigan la angustia y facilitan el proceso.
Esta visita que se realiza a todos los pacientes del parte del día, sirve también para verificar en planta la disponibilidad de la documentación necesaria (consentimiento firmado y en regla, estudio preanestésico, pruebas diagnósticas requeridas, etc.) así como que el paciente cumple los requerimientos necesarios de ayuno, premedicación, etc.
Esto son sólo dos ejemplos, pero estoy segura que habrá otros métodos para mejorar la comunicación en quirófano. Espero que hayáis encontrado esta entrada de interés. Si quereis realizar alguna aportación o comentario no dudéis en añadirlo a continuación.
Un saludo
lunes, 15 de septiembre de 2014
La historia de la jeringuilla
Me gustaría compartir con ustedes un artículo que me ha parecido interesante ya que muchos desconocemos la historia de uno los elementos más utilizados en nuestra práctica diaria: la jeringilla
http://www.rtve.es/noticias/20140914/cuando-se-invento-jeringuilla/1011020
domingo, 31 de agosto de 2014
El lavado de manos
Está en nuestras manos. Las manos son algo fundamental en nuestra labor y por desgracia también pueden suponer un riesgo involuntario para la salud del paciente no sólo en el área quirúrgica, en cualquier área del sistema sanitario, como medio de transmisión de patógenos si no se siguen las normas más básicas de higiene y protección. Por todo ello debemos poner nuestro esfuerzo y voluntad como enfermeras en conseguir eliminar este riesgo para el paciente, a través de un correcto uso de las técnicas y disponiendo de los recursos necesarios. Y para ello vamos a hacer una revisión de esta técnica, refrescando los conocimientos y fijando nuestra atención en puntos a tener en cuenta.
Para comenzar explicaremos los tipos de lavado de manos que existen: el lavado higiénico, antiséptico, y el lavado quirúrgico.
El lavado higiénico y antiséptico. Tiene como objetivo el remover de la superficie de nuestras manos la mayor cantidad posible de suciedad, flora no habitual y patógenos. Esta técnica es extensible a cualquier personal que entre en contacto con el paciente dentro del ámbito sanitario, y ha de realizarse antes y después del contacto directo con pacientes, del uso de guantes, de manipular dispositivos invasivos o tras cualquier contacto sospechoso con elementos contaminados. Para esta técnica usaremos: agua, jabón y/o soluciones alcohólicas. Durante el proceso debe prestarse especial atención a zonas importantes que en ocasiones olvidamos o que por su constitución pueden ser un lugar perfecto para acumular gérmenes y suciedad como son los pulgares, las zonas interdigitales y las uñas.
Aun recuerdo lo que una vez nos dijo una de nuestras profesoras durante la carrera: "A una enfermera se la conoce por la forma de lavarse las manos, aunque esté fuera del hospital". Y es verdad, la técnica ha de ser algo tan común para nosotros que la aplicamos dentro y fuera del ámbito sanitario.
El uso de soluciones alcohólicas, que también pueden usarse el el lavado quirúrgico, debe realizarse siempre en manos visiblemente limpias de suciedad y no contaminadas. Y su uso puede realizarse de forma independiente o como forma de refuerzo al lavado de manos con agua y jabón.
El lavado quirúrgico. Es el proceso por el cual se eliminan de nuestras manos toda la suciedad, flora no habitual y la mayor cantidad posible de flora habitual antes de la participación en una técnica estéril. Es uno de los principios más básicos y en los que más errores se cometen dentro del quirófano, generalmente por falta de una deficencias en la formación, malos hábitos y porque pese a ser considerada una técnica básica, no es tan sencilla como puede parecer. Existen dos formas para la técnica: con jabones antisépticos (aprox. 5 min) o soluciones alcohólicas (1.5-2 min).
Algunos puntos a considerar:
- Antes de comenzar debemos llevar la indumentaria necesaria: Gorro, calzado apropiado, mascarilla quirúrgica y pijama quirúrgico. Y asegurarnos de que disponemos de los elementos necesarios (soluciones antisépticas, toallas de secado, bata y guantes estériles preparados para el uso).
- Han de retirarse todos los elementos de nuestras manos y muñecas: anillos, relojes, pulseras.
- Preferiblemente las uñas han de ser cortas y sin ningún tipo de esmalte. Las uñas artificiales están prohibidas.
- Debemos usar un jabón/solución jabonosa antibacteriana (generalmente Povidona yodada o Clorhexidina) o soluciones alcohólicas.
- Pese al hábito, el uso de cepillos está desaconsejado por su capacidad de producir microerosiones cutáneas.
- Si no estamos seguros de la calidad del agua, debemos usar soluciones alcohólicas tras el lavado quirúrgico con antiséptico, aunque se desaconseja el uso de ambas técnicas consecutivamente.
Como reglas generales diremos que la técnica ha de realizarse en una zona adecuada y con un lavamanos apropiado que deje suficiente espacio para la realización de la técnica evitando las salpicaduras y roces. Si durante el proceso existe contaminación por roce involuntario con algún elemento no estéril, deberemos repetir el proceso.
La zona a lavar será desde el codo hasta la punta de los dedos, si usamos jabones antisépticos repetiremos la secuencia manos-muñecas-codos, manos-muñecas, y finalmente manos, de 2 a 5 minutos o lo que aconseje el fabricante de la solución antiséptica, sin necesidad de prolongarlo más. Las manos han de mantenerse a nuestra vista y por encima de los codos en todo momento. Nunca hay que dejar correr el agua desde la zona proximal (codos) hacia la distal (dedos) y jamás sacudir las manos tras el enjuagado.
Las manos deberán enjuagarse y secarse por separado, evitando el contacto de una con la otra. Para ello usaremos dos toallas de secado estériles (de papel o gasas), que usaremos primero para secar las puntas de los dedos y manos y avanzar hasta los codos, teniendo especial cuidado de no tocar directamente con nuestra mano contraria esta zona o la parte de la toalla que ha contactado con el codo. Desecharemos la toalla con cuidado y utilizaremos una nueva para repetir el proceso en el lado contrario.
El uso de soluciones alcohólicas está recomendada por varios estudios, como la forma más segura, efectiva y económica .La técnica tendrá una duración de 1.5 min y se aplicará desde los codos hacia la mano, usando una cantidad suficiente de producto, friccionando incidiendo en todas las zonas de las manos y dejando secar totalmente al aire antes de la colocación de los guantes estériles. No secar con paños o papel. Entre aplicaciones/casos está recomendado el uso de agua y jabón.
Manteniendo estas directrices nos aseguramos de que nuestra técnica es correcta sin poner en riesgo la seguridad del proceso.
Dermatitis. Desgraciadamente es un grave problema que puede afectarnos seriamente en nuestra labor diaria como profesionales y a la que estamos expuestos debido al uso continuado y repetitivo de productos agresivos para las características de nuestra piel. Nosotros debemos ser los primeros en valorar qué factores pueden favorecer su aparición: temperatura del agua, sensibilidad a alguna de las soluciones antisépticas, tipos de guantes (látex, polvo), correcto secado de manos, etc. Y a su vez es importante el disponer de variedad de recursos a la hora de realizar esta técnica para facilitarnos la protección de nuestras manos, así como tener a nuestra disposición lociones y soluciones para el cuidado de la piel.
Para terminar, espero que hayáis encontrado este post interesante y recalcar que la formación, los recursos y la comunicación también son elementos claves para lograr una efecto claro en la prevención de las enfermedades por contacto dentro del ámbito sanitario y una práctica quirúrgica segura.
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