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jueves, 2 de febrero de 2017

Guantes con polvo prohibidos en EE.UU

La FDA (Food and Drug Administration) de los Estados Unidos ha tomado una decisión bastante drástica respecto al uso y comercialización de guantes empolvados para examen y quirúrgicos, desde el pasado 19 de Diciembre estos han sido prohibidos.
Esta prohibición se basa en la existencia, según aparece en su web, "de un riesgo substancial y razonable de enfermedad o daño a los individuos expuestos a los guantes empolvados".
Aseguran que existen "riesgos para pacientes y sanitarios cuando tejidos corporales son expuestos incluyendo inflamación severa de las vías aéreas y reacciones de hipersensibilidad".
Según informan, las partículas de polvo pueden activar el sistema inmune, provocando la formación de granulomas o tejido cicatricial entorno a estas partículas lo que puede afectar de forma negativa el proceso quirúrgico.
Para más info pincha aquí
En España, su uso sigue permitido, pero es interesante como profesionales conocer las posibles implicaciones del uso de estos guantes y el riesgo que conllevan.

jueves, 2 de junio de 2016

Visita al "Old Operating Theatre Museum" en Londres

El pasado mes de Abril, hice una visita al "Old Operating Theatre Museum & Herb Garret" de Londres. Pese a sus reducidas dimensiones y escasez de instalaciones, es una visita interesante para todos aquellos interesados en la historia y evolución de la práctica sanitaria. Muchos acuden a él como otro ejemplo más de la misteriosa y macabra historia de Londres, pero para otros es un pequeño resumen de la búsqueda humana en la curación y la salud.



El museo, al que se accede por una vertiginosa escalera de caracol dentro de la iglesia de St. Thomas, se compone de una sala donde se exponen artículos de medicina, especímenes y muestras de hierbas, así como un antiguo quirófano que permaneció oculto durante décadas.

1. Imagen en la que se aprecian algunos objetos del cuidado de los niños del hospital




2. Objetos de la Enfermería. Se pueden ver varios biberones de cristal, kit para enemas, objetos para la alimentación y aseo de pacientes, así como bonitos ejemplos de las herramientas que usaban las enfermeras y que colgaban de sus cinturones a finales del s.XIX y principios del XX.




3. Mesas quirúrgicas s.XX y S.XIX


Situado en la parte superior de la iglesia, este antiguo quirófano sirvió para atender a los pacientes del hospital de St. Thomas, y para la formación de futuros cirujanos. Tras su cierre y abandono, se olvidó de su existencia hasta que se redescubrió varias décadas atrás.
En él es interesante comprobar, además de su fantástico estado de conservación, el lema que leemos en la pared "Miseratione non mercede" lo que sería "Por compasión, no por beneficio" y otro cartel debajo, datado en 1822 y que indica las normas del quirófano, que lejos de indicar el uso de gorro y mascarilla (no usados en aquella época), indica el orden de colocación de los asistentes, generalmente estudiantes, así como que los visitantes eran admitidos bajo permiso del cirujano.


4. Vista de las gradas y centro del quirófano. Es destacable la importancia de la luz natural gracias a un techo de cristal.



5. Escena al inicio de una operación



6. Jabones quirúrgicos


7. Departamento de Anestesia. Sin elementos para monitorizar constantes, lo importante era mantener al paciente en un estado en el cual la operación pudiera llevarse a cabo.

Infecciones, hemorragias, dolor, los pacientes quirúrgicos tenían que hacer frente a muchísimos riesgos, que hoy día continúan existiendo pero que gracias a la ciencia y los avances científicos, se han conseguido reducir de manera muy importante, salvando vidas y mejorando la calidad de vida de miles de personas todos los días.
Si miramos hacia atrás vemos que hemos andado un largo camino y si miramos hacia adelante, vemos que aún nos queda camino por andar.




8. Certificado de asistencia a los cursos de anatomía y operaciones en el Hospital St. Thomas 1809



miércoles, 27 de agosto de 2014

El contaje: Las enfermeras de quirófano saben contar de 5 en 5

En mi carrera profesional he trabajado en bastastes quirófanos en diferentes hospitales, por fortuna o por desgracia, y una de las cosas más sorprendentes es que en pocos se repite un modelo de contaje, conteo o recuento.
Uno de los aspectos más básicos de la práctica profesional de una enfermera de quirófano es el control de los elementos utilizados en el campo quirúrgico y que puedan suponer un riesgo para el paciente. Las gasas, compresas, agujas de sutura, hojas de bisturí, e incluso el instrumental en sí, han de estar bajo control y recuento durante la cirugía y lo más importante, al final de la misma. Esta comprobación debe llevarse acabo en equipo, entre la instrumentista y la circulante, que deben estar de acuerdo con el resultado final y comunicarlo al cirujano. Por descontado, el cirujano ha de favorecer y promover que el recuento se realice con el tiempo suficiente, colaborando con la inspección del campo quirúrgico y facilitando a la instrumentista, de la forma más segura, los elementos susceptibles de contaje.
Qué elementos han de ser contados varía dependiendo del hospital (en mi experiencia, incluso del país) y el registro por escrito del contaje en sí se lleva a cabo en pocos quirófanos. Este registro por escrito debería constar en la historia del paciente, a ser posible dentro del plan de cuidados perioperatorio, y firmado por quienes han participado en el recuento.

Imagen 1. Modelo utilizado en mi hospital y que además de la información básica del paciente y cirujano responsable, recoge la información del numero de elementos contados y las firmas de la instrumentista y circulante que realizan el contaje.

Gasas y compresas: de cinco en cinco. Las gasas y compresas que se usan el quirófano, y que por descontado deben estar marcadas con un comprobante radiopaco, se distribuyen en paquetes de 5 unidades, aunque algunas veces las encontramos en paquetes de 4, 6 ó incluso 10. Contar las gasas y compresas por paquetes o lotes es el método más sencillo y más utilizado. La diversidad de métodos aparece a la hora de cómo contar esos lotes. En algunos quirófanos se guardan los envoltorios, en otros se apuntan los paquetes que usan, en otros se mantiene un número constante de gasas/compresas en uso, abriendo un paquete nuevo cada vez que se desecha un lote.
Desde mi punto de vista el contaje global de todas las gasas/compresas por lotes es el método más seguro, han de contarse una a una al abrir un lote nuevo y han de  desecharse y embolsarse por lotes. Para este método uno de los objetos más útiles, simples y por desgracia no demasiado frecuentes en el quirófano es la pizarra blanca. Su uso para el contaje facilita consideranlente la tarea, pudiendo usarse además para mostrar información relevante a la vista de todos los miembros del equipo como por ejemplo los datos del paciente, cirugía a realizar, alergias, y cualquier información que pueda ser útil durante la cirugía y deba tomarse en consideración.
También debemos tener en cuenta el contaje de otros elementos susceptibles como lentinas y torundas que, debido a su pequeño tamaño, debemos tener en gran consideración.
Como medidas de seguridad esencial, es importante señalar que dentro del quirófano jamás deben guardarse, bajo ningún concepto, gasas y/o compresas susceptibles de recuento. Sí, a todos nos da pena tirar a la basura gasas y compresas limpias y que podrían utilizarse por ejemplo en tareas de limpieza dentro del quirófano, pero esta práctica en relación a elementos del contaje supone un riesgo para una práctica segura. Y además podemos añadir, que nada debe salir del quirófano hasta que el caso haya finalizado, y con ello hago referencia a las bolsas de desecho que han de sacarse del quirófano cuando el caso haya finalizado, nunca antes.

Agujas, bisturís, y elementos punzantes. Es curioso como en algunos quirófanos se presta mucha atención sólo al contaje de gasas y compresas, dejando sólo a la instrumentista el criterio del recuento de elementos punzantes durante la cirugía y que no sólo son peligrosos para el paciente, también para los miembros del equipo, incluído el personal de limpieza.
Estos elementos deben formar parte del contaje estandarizado, dándoles le relevancia necesaria, como la que se da a las gasas y compresas.
Además, el uso de elementos de seguridad como cajas para elementos punzantes y/o almohadillas especiales hacen mucho más seguro su manipulación y localización durante la cirugía, así como su posterior desecho en un contenedor de bioriesgo.

Imagen 2. Caja para objetos punzantes

Instrumental. Como ya he comentado anteriormente, es responsabilidad de la instrumentista y el cirujano, el que todo el instrumental regrese a su caja en perfectas condiciones (o por lo menos en las mismas en las que salió de ella). Todo el instrumental usado debe ser susceptible de recuento por seguridad del paciente y protección de los recursos del hospital. Es un hecho común el que en ciertas circunstancias algunas piezas de instrumental acaben en la basura, como por ejemplo pinzas de pintado, cangrejos para sujetar los campos y tijeras que se usen apara retirarlos al final de la cirugía, etc. Por ello la instrumentista no debe perder la concentración en ningún momento, incluso después de que la cirugía haya terminado debe prestar atención a estos detalles.

En lineas generales el contaje en quirófano es esencial para una práctica segura y responsable, por ello debemos darle la importancia y el tiempo que requiere. El contaje debe realizarse, además de bajo el sentido común, de forma regularizada y estandarizada a través de un protocolo de actuación, que han de conocer y seguir los integrantes del equipo como garantía de una buena práctica, para el paciente y para el profesional.


domingo, 24 de agosto de 2014

Empecemos con seguridad: La lista OMS de verificación de la seguridad de la cirugía

La lista OMS (conocida también como "Check list" o "WHO form" en inglés) ha sido uno de los caballos de batalla para muchos centros y hospitales en los últimos años. Su aparición se debió a un esfuerzo por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la reducción de la mortalidad perioperatoria debido a incidencias previsibles durante el desarrollo del proceso quirúrgico. La lista que no pretendía ser una imposición en la práctica clínica, ha sido adoptada bajo la voluntad de hospitales y departamentos implicados con mayor o menor éxito, y en su fundamento se basa la posibilidad de modificación y adaptación a la dinámica y especificaciones de cada centro y quirófano. En la práctica, dicha lista puede ser tediosa y en ocasiones puede dificultar el flujo del proceso, pero su importancia es indiscutible.



La lista es básicamente como su propio nombre indica, es una lista de verificación, donde el personal como equipo, y un coordinador en concreto debe verificar y chequear en voz alta, que se han tenido en cuenta y se han comentado los aspectos fundamentales del proceso, atendiendo a los riesgos más frecuentes agrupándolos en tres grupos o "tiempos": Entrada, Pausa quirúrgica y Salida.

Los riesgos y aspectos a comprobar son:
A la entrada. Personal de enfermería y anestesista deben estar presentes
- Identidad del paciente, sitio quirúrgico, operación y consentimiento.
- Disponibilidad del material anestésico necesario
- Pulxiosímetro conectado y en funcionamiento.
- Alergias conocidas, dificultad de la via aéra, riesgo de hemorragia.

Durante la pausa quirúrgica (antes de la incisión). Todo el equipo debe estar presente
- Todo el equipo se ha presentado y referido su función
- Confirmación de la identidad, sitio y operación a realizar.
- Profilaxis antibiótica.
- Revisión de los pasos críticos durante la operación, riesgo de hemorragia.
- Confirmación de la esterilidad del material e instrumental.
- Visualización de imágenes

Salida (antes de que el paciente deje el quirófano). Todo el equipo presente
- Comprobación verbal del procedimiento, contaje, posibles problemas durante la cirugía y etiquetado de muestras
- Información relevante para la recuperación y tratamiento del paciente.

Esta lista es algo diferente en mi hospital, especializado en ortopedia y traumatología, y se han añadido otros aspectos sobre problemas específicos:
- Profilaxis de la trombosis venosa profunda.
- Monitorización espinal.
- Mantenimiento de la temperatura corporal del paciente.
- Comprobación del tipo de implantes utilizados.
- Monitorización de la glucemia.
- Comprobación de la isquemia (torniquete desconectado y retirado al finalizar la cirugía).

Si queréis más información sobre la forma de aplicación y detalles de la misma, podéis encontrar información de manera más detallada en este manual.

Idealmente es una herramienta fundamental no sólo para el paciente, también para el desarrollo de una práctica profesional segura para los miembros del equipo, favoreciendo algo tan esencial como es la comunicación en la práctica clínica. Es flexible y adaptable, por lo que ha de ser revisada y adecuada de la manera más oportuna al proceso quirúrgico en cada centro y hospital, además de contar con el compromiso de cirujanos, enfermeros y anestesistas.

Pero desgraciadamente en la práctica, debe hacer frente a muchas reticencias y problemas en su ejecución dentro del quirófano. Para los que conocen el ritmo de trabajo dentro de un quirófano, saben que pocas "pausas" quirúrgicas existen, que en muchas ocasiones esta lista no se ejecuta en la forma que ha sido pensada, minus valorándola, convirtiéndose en otro de los documentos a completar sin prestar más atención. Por ello es necesario la reflexión. La Lista no es un documento más, es clave para la seguridad del paciente y ejemplo de la buena práctica en Enfermería.